viernes, 9 de enero de 2009

viernes, 5 de diciembre de 2008

EL CLIMA Y EL CO2

Todos somos responsables ante el CO2


El cambio climático es la mayor amenaza ambiental del siglo XXI, con consecuencias económicas, sociales y naturales de gran magnitud. Todos, sin excepción, están siendo afectados: los ciudadanos, las empresas, las economías y ante todo la naturaleza.
El clima ha variado siempre. Sin embargo el problema del cambio climático es que en el último siglo el ritmo de estas variaciones se ha acelerado mucho, y la tendencia es que esta aceleración va a ser exponencial si no se ponen medidas.
Las olas de calor y las sequías son cada vez más frecuentes, y la pérdidas agrícolas son una amenaza en todas las economías mundiales.
El cambio climático está ocasionado por un aumento de gases de efecto invernadero en la atmóstfera. El CO2 es el principal gas de efecto invernadero, consecuencia de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas para producir energía. Es imprescindible reducir estas emisiones eliminando progresivamente los combustibles fósiles, sustiyéndolos por energías renovables y fomentando el ahorro y la eficiencia energética.

Los científicos reunidos en el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), a través del cuarto informe presentado en 2007, dejan claro que el cambio climático está provocado por la actividad humana. De no hacer nada nos veríamos abocados a eventos climáticos extremos e impredecibles que podrían tener graves efectos en todo el mundo. La temperatura en el siglo pasado subió 0,76 grados y subirá en el presente entre 1,1 y 6,4º C, dependiendo de las medidas que se tomen.
Si el desarrollo mundial, el crecimiento demográfico y el consumo energético basado en los combustibles fósiles, siguen aumentando al ritmo actual, antes del 2050 las concentraciones de CO2 se habrán duplicado con respecto a las que había antes de la revolución industrial. Los incrementos de la temperatura por encima de 2ºC pueden inducir respuestas rápidas, imprevistas y no lineales que podrían desencadenar importantes daños en los ecosistemas.

El parque del Guadarrama, principal perjudicado en 2008


El principal afectado este año ha sido el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, que ha visto reducido sensiblemente sus niveles de protección y superficie de lo que será el futuro Parque Nacional, a 14.000 hectáreas, según el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del parque en su vertiente madrileña. "El Parque Natural de la Sierra de Guadarrama ha desaparecido y nadie sabe cómo ha sido", afirmó el presidente de la fundación, Francisco Herrera.

Sin embargo, Herrera criticó a la Comunidad porque "cada vez que presenta un proyecto, lo recorta un poquito respecto al anterior", y ael Ministerio de Medio Ambiente por "mirar para otro lado". Calificó este asunto como "muy grave", ya que hay que preservar estas zonas "para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos porque el próximo boom urbanístico, esta zona no lo va a aguantar".

Pero no es este el único 'atentado' contra el Medio Ambiente en la región. También han padecido la "dejadez" los parques de Rodríguez Sahagún y de Arganzuela, ejemplos de cómo en muchos equipamientos excelentes, el mantenimiento es "lamentable".

Herrera criticó, además, la existencia de vertederos clandestinos en el centro histórico de la ciudad, en concreto en torno al viaducto de la calle Segovia, y la construcción de un centro deportivo en la finca Fondatadela un bosque de encinas en Loeches. En definitiva, el presidente de la Fundación para el Progreso de Madrid apuntó que "da la sensación de que respecto al Medio Ambiente se puede actuar impunemente".

viernes, 28 de noviembre de 2008

El Deshielo de los Polos

LOS GLACIARES LATINOAMERICANOS, EN PROCESO DE DESAPARICIÓN




Los glaciares de montaña en México y en países latinoamericanos están desapareciendo, pues en las últimas tres décadas se ha presentado un derretimiento de los hielos; incluso, algunos han dejado de existir a causa del calentamiento global.

El problema es que al derretirse los hielos, escurren hacia los lagos, o forman lagunas contenidas por morrenas, presas naturales hechas con rocas erosionadas y acumuladas por los glaciares.

Sin embargo, esos depósitos de roca con hielo en sus intersticios sufren también fusión por el calentamiiento del clima y, como resultado, se debilitan las presas naturales, lo que representa un peligro, pues si se desbordan o colapsan podría ocurrir un desastre. Aunque la solución sería drenarlas, a largo plazo –con la desaparición de los glaciares–, no se contaría con agua para alimentar sistemas hidroeléctricos, ni para consumo humano, alertó.

En el caso de México, se calcula que los glaciares del Iztaccíhuatl y del Pico de Orizaba desaparecerán en los próximos 10 y 35 años, respectivamente; el Popocatépetl, por su parte, sólo tiene hielos disociados por las erupciones que se registraron desde 1994, que aceleraron el derretimiento hasta extinguirlos por completo.

Agujero de capa de ozono sobre Antártida en 2008 es quinto mayor registrado


El agujero de la capa de ozono que anualmente se genera sobre la Antártida alcanzó este año un tamaño máximo de 27 millones de kilómetros cuadrados, lo que supone la quinta mayor extensión jamás alcanzada, según cálculos de la Agencia Espacial Norteamericana (NASA).

La máxima extensión se alcanzó este año el pasado 12 de septiembre, de acuerdo con los datos recogidos por el satélite Aura de la NASA, y pese a ser la quinta mayor de la historia, el científico de esa agencia Paul Newman apuntó a través de un comunicado que se trata de un tamaño "moderadamente grande".

El mayor agujero de ozono registrado en la estratosfera que se encuentra sobre la Antártida hasta ahora fue en 2006, cuando alcanzó los 29,5 millones de kilómetros cuadrados, con una pérdida de ozono de unos 40 millones de toneladas.

La capa de ozono empezó a destruirse por el uso de productos químicos que emiten gases nocivos a la atmósfera, como los clorofluorocarbonos (CFC), capaces de erosionar esa capa y, por lo tanto, de facilitar la entrada de los rayos ultravioleta responsables del cáncer de piel, entre otros males.